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Radio Birdman por Bob King
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Uno de los encantos que atesora el sonido aussie, que es como se autodenominan los australianos, es el de saber encajarte un mamporro melódicamente casi irresistible mientras te enganchan un derechazo de adrenalina en toda la boca con la guardia baja. Sus bandas suelen estar curtidas en el circuito de pubs local, donde la parroquia exige diversión inmediata sin poco o nada que hacer además de cocerse, lo que ha hecho que la selección natural del movimiento haya escogido aquellos cuya destreza a la hora de echar mano de unos buenos pildorazos de entretenimiento en vena, logre mantener contento al personal antes de que la cosa se vaya de madre.
Pero pese a que actualmente la escena australiana haya alcanzado un status de referencia, en sus inicios no fue del todo valorada. En los años setenta, cuando el rock comenzaba a empapar las radios, el papel cliché y ponía velocidad crucero a la revolución juvenil, los australianos fueron mirados con desdén por parte de los mercados inglés y norteamericano, lo que llevó a una subcultura que acabaría por explotar por méritos propios. Echando la vista atrás, si hubiese que escoger un punto de ignición en que el "colectivo kiwi" se emancipó de sus figuras paternas, inglesa y americana, sería en el momento en el que aparecieron dos bandas: The Saints y los protagonistas de esta entrada, Radio Birdman.