El pasado 24 de septiembre sus majestades del metal progresivo Dream Theater sacaban al mercado su duodécimo trabajo de estudio bajo el homónimo título de Dream Theater, con la difícil misión de hacer olvidar la alargada sombra del que fuera su principal líder creativo Mike Portnoy, y ya con un Mike Mangini plenamente integrado en las labores de composición.
Pues bien, una vez calmados los ánimos y digerida la frustración inicial, creo estar preparado para un análisis mucho menos sanguinolento de lo que se preveía. El disco decepciona, pero es lo que hay.
Pues bien, una vez calmados los ánimos y digerida la frustración inicial, creo estar preparado para un análisis mucho menos sanguinolento de lo que se preveía. El disco decepciona, pero es lo que hay.


