Después de unos cuantos
conciertos sobre nuestras conciencias, son pocos los que se llevan el galardón
de llegar a formar parte del ADN musical de cada uno y que pueden presumir de
superar la barrera del simple recuerdo.
El pasado 3 de julio se
cumplieron nada más y nada menos que diez años de nuestra entrada por la puerta
grande en el mundo de los directos. Fue en la Plaza de toros de Vista Alegre de
Bilbao con la presentación del Sailing to Philadelphia del gran Mark
Knopfler, y hasta ahora por
lo menos para mí, este sigue siendo el momento musical más inolvidable en el
que he estado presente.